En el Japón medieval los samurais se entrenaban en diversas artes y ejercicios. Entre estas artes estaba el Jiu Jitsu, en otras fuentes Ju Jutsu, Ju Jitsu, etc... Todas quieren decir lo mismo, haciendo referencia a la fonética anglosajona o latina.
La palabra Jiu Jitsu traducida significa “el arte de conseguir la victoria cediendo y adaptándose”. Su principio básico es no unir fuerza con fuerza, sino obtener la victoria cediendo a la fuerza.
Originariamente ha sido conocido como Yawara, Kempo, Acuda, Tai Jitsu y Kogusoku, pero el término Jiu Jitsu fue el más popular.
La literatura es escasa, siendo muy rica en historias de samurais, pero no como documentación de artes guerreras. Lo poco que se encuentra son documentos que pertenecen a diferentes escuelas, en un principio transmitidos oralmente aunque muchas veces se contradicen entre ellos.
Por si esto fuese poco, algunos fundadores de Escuelas modernas parece que hayan inventado su propio currículum y material para que encaje con sus propósitos.
En el origen del Ju (que es el equivalente del Jiu), enseña como arte marcial (Jitsu) lo siguiente:
De las artes de guerrear, el Jiu Jitsu es de los más antiguos y de mayor aceptación y prestigio. Era el método de combate cuerpo a cuerpo, cuando el guerrero Bushi (samurai) se podía quedar en un momento dado sin armas a mano, por rotura, porque le habían desarmado, etc... Y tenía que defender su vida o la de su señor, hasta su propia muerte.
El Jiu Jitsu surge con fuerza en tiempos de paz impuesto por Tokugawa a los señores feudales japoneses, a fines del siglo XVI. Los hombres preparados para la guerra no encuentran en la paz otra forma de expresión que seguir una vida de ejercicio y de lucha. El samurai no se resigna a esperar tranquilamente en su casa, necesita algo más que le mantenga en condiciones de seguir día a día el combate. Es el nacimiento del Jiu Jitsu.
No se puede decir con seguridad que haya un fundador del Jiu Jitsu, pero sí podemos afirmar que este ancestral arte marcial bebe de dos grandes corrientes. Una típicamente nipona y ancida en el periodo Tokugawa (la Daito ryu, Yawa Do, Gawara Ge, métodos conocidos como escuelas de Takeuchi o Tajkenouchi Ryu, que se fundan sobre 1532). La segunda corriente, con conocimientos y contactos directamente de la China, la situamos en el año 1530, alrededor de la Yohin Ryu.
Según algunos documentos, había un guerrero llamado Fukuno, que estudió el arte de combatir sin armas, y llegó a un grado tal de conocimiento que ganaba a sus contrincantes mucho más grandes y fuertes que él. Este arte no se extendió demasiado al principio, pero dos de sus discípulos, Miura y Terada, crearon dos escuelas separadas. La de Miura se llamó Wa (equivalente a Yawara) y la de Terada se llamó Ju (equivalente a Jiu Jitsu).
Hay otros ejemplos de escuelas, como la fundada por Miura Yoshin,
originario de Nagasaki. Éste ideó algunos métodos de Jiu Jitsu y con la ayuda de dos discípulos desarrolló 21 formas de controlar a un adversario. Más adelante, llegó a descubrir otras 51 formas.
Después de su muerte, sus discípulos fundaron dos escuelas más, una de las cuales se llamó Yoshin Ryu, en honor a su maestro..
Otro manuscrito aparece en esta época. Es el Tenjin Shinyoryu Tiroku, y los orígenes del Acuda hablan de él como el arte de dar patadas y golpear, opuesto al antiguo Jiu Jitsu que consistía principalmente en agarrar y proyectar.
El siglo XVIII es el siglo de oro del Jiu Jitsu, en el que se conoce el máximo grado de esplendor hasta el fin del periodo Edo. A partir de este momento muchas escuelas se fraccionan, creando variantes y diferentes estilos (ryu), como sekiguchi, kito, jikishin, ten shin, yo ryu, etc...
La restauración Meiji y la aparición de las armas de fuego, marcan la decadencia de las escuelas de Jiu Jitsu.
Fueron los maestros Kano, Ueshiba y Funakoshi (todos alumnos avanzados de jiu jitsu), fundadores del Judo, Aikido y Karate respectivamente, los que estudiaron y profundizaron en la enseñanza físico-espiritual y técnica, cada uno en unos términos diferentes de las mismas, como artes-deportes para el cuerpo y para la mente de las personas.
El ciclo de la historia vuelve a traer al jiu jitsu a primera línea. Su difusión es espectacular y su desarrollo imprevisible, dado que muchas personas prefieren una disciplina marcial sin competición, con un trípode operando (luxaciones, atemis y proyecciones) que no una forma cuadriculada de acción única. Es el arte sutil de buscar la victoria con el uso de una técnica sencilla y rápida.
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